El viento sobre el lago

Lastura Ediciones, 2017

«Con El viento sobre el lago entramos en la primera de las condiciones: a la posibilidad de que algo ocurra, de que lo imprevisto suceda, y además a la suerte de reconocerlo y atravesarlo para aprender a vivir, para volver a aprender a vivir. Mila Villanueva ha hecho un esfuerzo impagable, un ejercicio de entrega que desborda su propio margen de maniobra para acercarse y adentrarse en el pantano feliz de un pulso compartido, común. Ella lo sabe. Y sabe que precisamente ese desbordamiento de lo propio, esa impropiedad es la que nos falta para seguir en pie, con los ojos y los poros abiertos, disponibles: lo impropio es lo único que nos salva de cualquier salvación o de cualquier huida. No es escape, no es evasión, es justo lo contrario: abordaje, desnudez, travesía. Y es así en virtud de un trabajo y una atención con la forma y la práctica del poema que ya no es tan común, que no es en absoluto frecuente. (…) La conjugación de lo singular y lo común, de interior y exterior, la consigue Mila Villanueva mediante el recurso de reescritura y variación sobre el texto sin texto que se conoce como I Ching (o también I King, o YiJing), es decir, ese mapa imposible de consulta y convivencia, de edad milenaria, que en la antigua China devolvió a la gente la brújula mundana que a su vez mucha gente había ido elaborando en soledad y en compañía, bajo el sol o la lluvia, de mañana o en la niebla, durante un largo tiempo». Antonio Méndez Rubio (fragmento del prólogo)